LA PEOR TRAGEDIA EN LA HISTORIA DE CHILE

FOTO ACCIDENTE LISTA PARA TV El lunes 17 de Febrero de 1986 a las 19:45 horas, una trágica noticia estremeció a todo Chile e hizo noticia internacional.

En las cercanías del Puente Queronque, entre Peñablanca y Limache, a 4 km. de esta última ciudad, habían chocado en forma frontal dos trenes de pasajeros que hacían la ruta Valparaíso-Limache, muriendo en la tragedia 58 personas y dejando alrededor de 510 heridos, aunque informes policiales y periodísticos de la época permiten establecer en más de 100 los fallecidos.

Los protagonistas de tan espantoso hecho fueron el tren expreso AES-16 que viajaba desde Valparaíso hacia la estación Mapocho el cuál chocó de frente con el automotor AES-9 Los Andes-Puerto, que iba con tres vagones. Ambos transportaban cerca de mil personas en total.

Así, murieron instantáneamente decenas de personas y los vagones que se destruyeron mutuamente quedaron convertidos en una masa de fierro con cuerpos humanos atrapados en su interior.

CHOQUE MORTAL

El día del accidente existía una sola vía férrea para la circulación de los trenes que corrían en ambos sentidos, ya que el puente cercano al sitio del suceso estaba siendo sometido a reparaciones a raíz de un atentado terrorista perpetrado en 1985. Además había sido afectado por los temporales.

A eso hay que sumar que el sistema de comunicaciones con que se trabajaba era de 1928 y el teléfono estaba en mal estado. El sistema de señalización eléctrica tampoco estaba funcionando y pocos días antes se habían robado los cables del teléfono interno. Todo se conjugó para que la tragedia resultara inevitable.

Al rescate llegaron voluntarios de la segunda compañía de bomberos de Limache y luego ambulancias, personal de la Base Aeronaval de El Belloto, carabineros y equipos de Ferrocarriles del Estado, además de decenas de voluntarios que se hicieron presentes para colaborar en las labores de rescate de los heridos y fallecidos.

FOTO ACCIDENTE LISTA PARA TV - 5Voluntarios de salud de Limache improvisaron en el andén de la estación un hospital de emergencia, operando precariamente con elementos facilitados por la comunidad, mientras que por los parlantes se hacían llamados a donar sangre, mientras llegaban familiares de las víctimas.

En las inmediaciones del Hospital de Limache se agolparon cerca de 80 vehículos que llevaban heridos, muchos de los cuales fueron trasladados a centros asistenciales de Limache, La Calera, Quillota, Quilpué, Peñablanca, Viña del Mar, Reñaca e incluso Valparaíso.

BOMBEROS LIMACHECuarenta heridos llegaron al Hospital Van Buren, veinte de ellos en un automotor de emergencia. En la morgue de Quillota habían ocho bolsas con restos humanos. Crónicas de la época recuerdan que el rescate de las víctimas se prolongó hasta las 11.30 horas del día siguiente, colaborando aparte del personal especializado, los peregrinos y religiosos que en ese momento se encontraban en la novena de la Virgen de las 40 Horas.

En tanto desesperación hubo en Los Andes entre los familiares del casi centenar de pasajeros del automotor, que había salido rumbo a Valparaiso, puesto que ocuparon el último vagón y fueron los que sufrieron las peores consecuencias, ya que al llegar al ramal de Llay Llay, el tren se invierte y el último vagón pasa a ser el primero.

Ricardo Orellana, uno de los heridos, recordó los dramáticos instantes del accidente: “Nos detuvimos en Peñablanca unos 5 minutos, donde comenzaron a subir al tren patrullas de carabineros y personal del ferrocarril. A los diez minutos después se produjo el choque y, con el impacto todos nos fuimos al suelo… La gente quedó atrapada entre fierros retorcidos, muchos gritaban y lloraban. Mi primo era uno de los más afectados emocionalmente. Era la primera vez que viajaba en tren y lo que vio parecía un infierno… Había mucha gente sangrando y cuerpos mutilados por todos lados… Por suerte los habitantes del sector instalaron enseguida una posta de campaña, mientras se esperaba al personal médico”.

choque de trenes

Sólo a las 7 de la mañana del martes 18 de febrero se logró separar ambos trenes e iniciar el rescate final de los fallecidos.

Conocida la tragedia el presidente de la República Augusto Pinochet y su esposa Lucia Hiriart visitaron a los heridos en los hospitales.

Se dispuso indemnizar a las víctimas mediante un tratamiento económico similar al que reciben los accidentados en carreteras y a partir del 25 de febrero del mismo año Ferrocarriles del Estado hizo efectivo el pago de las primeras indemnizaciones.

Desde un principio se habló de una falla humana. Cuatro funcionarios de Ferrocarriles fueron procesados, y su defensa se basó en las precarias condiciones en que se efectuaba la labor de coordinación.

El servicio de trenes Santiago-Valparaíso dejó de funcionar tras la tragedia. Estos sólo se restablecieron en el verano de 1992 y los automotores fueron reforzados con equipos de radiocomunicación para advertir sus problemas.

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